Los Caballos del Vino, junto a Moros y Cristianos, forman las Fiestas
de Caravaca de la Cruz que se celebran del 1 al 5 de mayo en honor a la
patrona de la localidad, la Stma. y Vera Cruz de Caravaca. Cada 2 de mayo se realiza la espectacular carrera de
los Caballos del Vino en la cuesta del castillo, con sus
esplendidos mantos bordados en seda y oro, abriendo la Fiesta Mayor. Se da culto a la fuerza, al valor, a la belleza y
a los sentidos. Los orígenes de la fiesta se pierden en la nebulosa del
tiempo fundiéndose entre la historia y la leyenda. La existencia de los Caballos del Vino está documentalmente probada
desde hace tres siglos, confluyendo en este festejo una serie de
elementos sociales, culturales, históricos, religiosos y tradicionales
que superan el simple evento festivo y lo convierten en una
manifestación antropológica reconocida como única en el mundo. A lo
largo de su historia el festejo
ha sabido subsistir adaptándose a las circunstancias y
manteniendo toda su pureza e integridad. La fiesta se ha transmitido de
generación en generación sin normas escritas, cientos de miles de visitantes se reúnen en Caravaca de la Cruz
para vivir en directo la mítica carrera de los Caballos del Vino en la
mañana del 2 de mayo. Cuatro mozos recorren en pocos segundos, junto al
caballo, una distancia de 80 metros hasta alcanzar la explanada del
Castillo, rememorando así el momento en que los templarios rompieron el
cerco moro introduciendo en el recinto unos pellejos de vino para sanar a
los enfermos prisioneros.
La carrera transcurre en menos de diez segundos, instantes
intensos y desbocados protagonizados por cuatro hombres y el caballo que
se abren paso entre una multitud de miles de personas. Se trata de un espectáculo lleno de color y calor, en el que sólo
alcanzan el éxito aquellos que completan la carrera sin soltarse del
animal y realizando el menor tiempo entre las sesenta peñas caballistas
participantes en el festejo.
Los Caballos del Vino van engalanados con ricas y costosas ropas
bordadas a mano pacientemente con hilos de oro y plata, canutillo y
pedrería, las cuales también compiten en originalidad en el Concurso de
Enjaezamiento. Rostros de personajes conocidos de la ciudad quedan
inmortalizados en las ropas de los caballos con un realismo asombroso.
El 4 de noviembre de 2011 el Consejo de Gobierno de la Comunidad
Autónoma de la Región de Murcia declara la fiesta de 'Los Caballos del
Vino' de Caravaca de la Cruz como Bien de Interés Cultural con carácter
etnográfico.

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