miércoles, 29 de agosto de 2012

RIVIERA MAYA- EL RELATO - PARTE 1


Ya hemos vuelto de nuestra aventurilla por el México caribeño. Decir que no se ha seguido la ruta establecida inicialmente y se han dejado de ver algunos lugares importantes por motivos personales, pero hemos profundizado y conocido mejor los lugares donde hemos estado. Y tanto es lo que nos ha encantado el lugar y la gente que hemos vuelto con la idea clarísima de que volveremos algún día para poder ver los lugares que se nos han quedado en el tintero y repetir algunos que hemos visto y nos han enamorado, aunque sin fecha prevista, claro. Por otra parte decir que además de ir bien asesorados, nos hemos dejado aconsejar por españoles residentes en la zona que conocimos durante el viaje.

El vuelo con Orbest salía a las 14:55 y había que estar tres horas antes en Barajas para facturar con el papelito con la reserva de la web, y a pesar de haber hecho noche en Madrid no fuimos de los primeros y no obtuvimos asiento con ventanilla, ya que si no has pagado por reservar asiento te lo asignan en el momento de facturar la maleta con los asientos restantes. Tras facturar fuimos a una de las casas de cambio que más económico nos salía cambiar 300€ a pesos mexicanos (1€=15MXN más o menos) Sin darnos cuenta despegamos para no aterrizar hasta 10 largas horas y veinte minutos después de escuchar música, ver películas, hacer sopas de letras y un par de comidas que ofrecíeron durante todo el vuelo . Llegamos a las 18:20 hora local en México y tras un par de revisiones de pasaportes a la ligera por personal del aeropuerto de Cancún llegamos a una cola para luego pasar por uno de los mostradores donde te ponen el visado y te recortan la mitad de la hoja de inmigración de México que nos dieron poco antes de aterrizar. Es importante no perder esa media hoja para poder salir del país sin tener que denunciar su pérdida y otros problemas. El siguiente paso es la recogida de maletas y el paso por la zona de aduanas donde entregas otra hojita rellenada previamente y la chica que hay te hace que le des a un botón y si se pone verde pasas sin registro y si se pone rojo te abren la maleta. Nos tocó verde. Cuando vinimos a salir a la calle ya era de noche puesto que allí anochece sobre las siete y media. Allí nos esperaba un transporte privado que reservamos por Internet en la web de MyCancúnTours por 28 dólares americanos los dos, que nos llevó directamente al Hotel Terracaribe. Tras la llamada a la familia desde el mismo hotel nos fuimos a dormir con el nuevo ambiente de humedad tan novedoso y algo agobiante para nosotros que reina en el Caribe. Cancún no lo visitamos por recomendaciones de seguridad y porque pensamos que no tenía nada de lo que nosotros buscábamos.

DÍA 1  El primer día debían venir a traernos el coche de alquiler al hotel pero se retrasaron y hasta las 11 no pudimos salir hacia el hotel Dolores Alba, muy cerca de Chichén Itzá en Pisté. Decidimos ir por la carretera libre e ir viendo los pueblos y la gente ya que la carretera es muy buena. Una peculiaridad importante respecto al tráfico es en los cruces con semáforo que se debe parar justo antes del cruce y no debajo del semáforo como aquí sino la lias... Tras casi tres horas entre coche e ir parando en algún pueblecito a ver cualquier cosa y comprar agua, llegamos al hotel.

Como ya era algo tarde ya que cenotes y ruinas suelen cerrar a las 5 de la tarde, fuimos a Pisté a comer y lo hicimos en un pequeño local donde asaban pollos en una barbacoa sobre la acera que nos dio buena impresión y a la vuelta al hotel, la calor y la humedad nos hicieron ir al cenotte Ik Kill que está justo enfrente del mismo. Por 65 pesos cada uno nos bañamos en nuestro primer e increíble cenote. Creo que sobran las descripciones con las imágenes. El agua estaba fresca y al nadar tocabas algún pez con los brazos. Las raíces que cuelgan de lo alto de la cavidad y llegan hasta el agua dan una percepción del enorme socavón donde nos encontrábamos.

Una vez saciados de esta maravilla natural cruzamos la carretera y volvimos al hotel que parece estar en medio del manglar y cuando amanece con cierta neblina experimentamos la sensación de estar en la selva. Es espectacular la vegetación y los sonidos de la fauna. Con el jet lag y el agetreo casi no cenamos y anotamos datos de interés e intentamos conectarnos a Internet pero nos dijeron los trabajadores que no funcionaba ni Internet ni el teléfono, así que a las 9 o antes estábamos durmiendo para madrugar el próximo día.
DÍA 2 El siguiente día iba a ser el que íbamos a ver una de las 7 Maravillas del Mundo. Al abrir la ventana del hotel que dejábamos esa mañana nos encontramos con la vista que muestra la imagen. Tras desayunar frutas, té y una especie de tortilla con york dejamos el hotel y nos dirigimos a la entrada del recinto de Chichén Itzá que estaba muy cerca. Era temprano pero ya había algunos autobuses en el aparcamiento (22 pesos) y montones de puestos. Al entrar en la zona de recepción nos enteramos que debemos pagar en dos taquillas, una federal (57 pesos) y otra del estado de Yucatán (177 pesos). Nada más entrar e ir avanzando se va viendo entre los árboles la famosa pirámide de

Kukulkán. Al ir viendo toda la zona arqueológica y escuchando los sonidos que imitan al jaguar y otros animales que hacían algunos vendedores en sus puestos con unos artilugios, nos venían a la mente imágenes de Apocalypto. Fue una experiencia única la que estábamos experimentando en nuestra segunda maravilla del mundo visitada. Ver todo nos llevó casi tres horas. Recomendamos llevar gorra o cualquier cosa para el calor e ir bien hidratado porque el calor sumado a la humedad es muy fuerte.Lo último que vimos antes de salir en dirección hacia el hotel Palma Real en la carretera de Tulum a Cobá, fue la zona del juego de la pelota donde compruebas la enorme dificultad de meter una pelota con la cadera en ese agujero tan alto. De camino al nuevo hotel paramos a comer en otro local similar al del día anterior y recién comidos nos encontramos de camino con las Grutas de Balamkanché y decidimos pasar (60+35 pesos). Tuvimos suerte de poder incorporarnos a un grupo con guía latino para poder hacer la visita sin

esperar mucho ya que las visitas son a horas programadas y con guía obligatorio. Empezamos a bajar escaleras y a introducirnos en un mundo subterráneo donde se hayan vestigios de haber habido mayas. Se baja hasta 25 metros y la humedad es grande y recién comidos fue una digestión pesada pero mereció la pena el recorrido bajo el subsuelo del manglar y ver formaciones naturales imposibles de imaginar. Bajo nuestro punto de vista si se lleva prisa y se quieren ver muchas cosas durante el viaje, ésta es una que descartaríamos pero no está mal ni mucho menos.
Concluida la visita salimos hacia nuestro nuevo hotel y antes de pasar por Valladolid paramos a comprar una hamaca en un puestecillo junto a la carretera en un pueblecito y conversamos con las señoras sobre su cultura y otros temas cuando empezó a caer una tromba de agua impresionante que cesó en 15 minutos. En Valladolid paramos en una zona poco céntrica a cambiarnos de conductor y decidimos que volveríamos a verla otro día. Más adelante, en un tramo de carretera de repente nos encontramos un control militar donde nos preguntaron de donde veníamos, a donde íbamos y nuestra procedencia y nos dejaron marchar. Una anécdota fue que a un motorista que pararon delante nuestra, un militar, tras hablar con él, se dio una vuelta en su moto mientras el chico le sujetaba su arma larga. Nos quedamos sorprendidos como es normal...cosas del caribe pensamos...Llegamos al hotel y cenamos pronto en un local del pueblecito junto al hotel, como los anteriores donde habíamos comido. El pueblo se llama Francisco Uh May. Ésta vez parecía más una familia que cocina para sí misma y expone su surtido en la calle para los turistas y puedes comer por muy poco dinero (55 pesos/persona). Nuevamente a las 9 y poco acostados en la enorme cama de este sencillo pero muy agradable hotel.

DÍA  3  Este día iba a ser para las preciosas ruinas de Tulum. A las 8 y poco desayunamos y salimos hacia Tulum, a 21 km del hotel. Las indicaciones son muy fáciles y llegar es muy sencillo. Nuevamente 60 pesos por estacionar y nos dirigimos hacia una caseta donde informan de los distintos paquetes que puedes elegir a la hora de ver las ruinas. Nosotros elegimos ver las ruinas y playa sin guía y otras actividades para las que debías ir en coche a otra zona no muy lejana pero que no tenía nada que ver con las ruinas de Tulum y consistían en tirolina, paseo en canoa en un lago y visita libre a un poblado maya. Todo nos costó 457 pesos/persona. Tras ver las ruinas y la playa y quedar

perplejos al confirmar la hermosura de lo que habíamos visto en callejeros viajeros y demás programas. Nos dimos un baño en la playa de las ruinas que fue uno de los mejores del viaje debido a las vistas y el mar azul turquesa junto con cielo azul estupendo. No hay palabras para describir esos momentos, de película. Sin ganas de dejar aquella maravilla cogimos camino hacia el coche para ir hacia la segunda parte de lo que habíamos contratado. Una vez en el lugar, que por cierto se llega por referencias dadas por el chico de las entradas, ya que carece de señalización alguna, nos indican como llegar caminando hasta la tirolina y volamos sobre el lago y la vegetación un par de veces. Luego de

cansarnos fuimos a la canoa de madera y paleamos por todos los rincones del lago entre los cuales había una cueva donde nos resguardamos de la tromba de agua que cayó en un momento. La imagen muestra el bonito lugar. Lo siguiente fue un baño en un cenote descubierto, como lo son en Quintana Roo. El agua era la más cristalina que hemos visto en un cenote. Un baño frío muy reconfortante y seguidamente a los pocos minutos andando estaba el poblado maya. Palapas al más puro estilo maya, de donde empezaron a salir niños y a rodearnos y a saludarnos de

la forma más espontánea y cariñosa que uno se puede imaginar. Nos enseñaron donde viven, como duermen en hamacas, el interior de sus palapas y la parte de atrás donde tenían pavos y una especie de pila donde lavan la ropa sus madres a mano. Alguna de las casas tenían una bombilla conectada a una batería y una placa solar. Su curiosidad hizo que nos bombardearan a preguntas que respondimos con mucho gusto, así como nosotros hicimos a ellos también. Después les regalamos unas piruletas que llevábamos y tan contentos. Fue muy emotivo y solamente el hambre nos hizo despedirnos de ellos tras comprar unas pulseritas hechas por sus madres.

Ya cansados volvimos al hotel y allí conocimos a Hugo, un bebé mono que rondaba por el hotel y lo alimentaba un empleado. Ducha y vuelta a Tulum a comprar para desayunar en la habitación los siguientes días y a cenar en un restaurante, pero esta vez más parecido a lo que se conoce por aquí. La cena fue una buena pizza, canelones y bebidas por 250 pesos, el doble de las comidas en días anteriores en los pueblecitos, pero aún así no estaba mal. Un día para no olvidar jamás.



DÍA  4  Hoy habíamos decidido ir a Ek Balam, tanto poblado como ruinas que están muy cerca. Cogimos dirección Valladolid y después dirección Tizimín. Pasamos por un pueblo llamada Temozón (Yucatán) y nos encontramos con una banda de música con bombos y platillos como las de época de aquí en España y ya que paramos aprovechamos para comprar agua y llamar por teléfono con tarjetas de prepago para cabina de 50 ó 100 pesos que venden en la cadena de tiendas Oxxo. Continuamis hasta llegar a un cruce donde indica Ekbalam. Ya en la carretera que lleva a las ruinas hay un último cruce donde debes elegir a la izquierda poblado y recto ruinas. Primero pasamos a ver el

poblado. Es una pequeña aldea donde viven en casas típicas mayas, las mujeres tejen hamacas y se respira un ambiente de paz y tranquilidad muy grande, la sensación es de que allí no conocen la prisa, el estrés ni la información tal y como la conocemos aquí. Nos acercamos a una casita tipica donde habían varias mujeres y un señor de avanzada edad en una hamaca y nos enseñaron su pequeño hogar y contestaron a nuestras curiosas preguntas. En otra casita una mujer hilaba una hamaca y exponía otras cuantas para si algún turista pasaba por allí, ya que según nos comentó una chica joven que vendía en una minúscula tiendecita, donde compramos piruletas para dar a los niños, que son muy pocos los turistas que pasan por el poblado y van solamente a las ruinas. Caminando por la aldea nos encontramos con unas cabañas en medio de un jardín que alquilan a turistas y tienes la posibilidad de pasar unos días junto a ellos, (WEB), así como un pequeño hotel de una señora italiana, pero nos dio la impresión de que el turismo no desborda aquí como en otros lugares. 

Tras estacionar ya en las ruinas, sacamos las entradas (35+60 pesos) y comenzamos con el recorrido. Encontramos a muchos compatriotas con la pulserita de los "todo incluido". Son unas ruinas bonitas y salvajes y permiten subir a la pirámide a lo más alto donde puedes ver todo el manglar perderse en el horizonte mezclado con un cielo azul y nubes blancas. La costosa subida merece la pena. Es otro lugar con un encanto especial, con accesibilidad a todos los rincones de la zona arqueológica, incluso había rincones donde no se veía ni escuchaba a los demás visitantes y solo a la fauna, sentados dobre unas piedras milenarias. Y nuevamente Apocalypto en nuestra cinéfila mente.

De vuelta por donde habíamos venido paramos a la salida de Temozón nuevamente a comer en un local donde nos apretó el hambre y la comida tenía buena pinta. Y con el estómago lleno salimos hacia Valladolid donde decidimos pegarnos un baño en el cenote Zací que se encuentra por el centro de la ciudad. Es otra maravilla cavernosa donde durante el baño se observa la vegetación en lo alto y se escuchan los pájaros y más fauna que se encuentran en sus alrededores. Unos niños se agarraban a una cuerda que pendía del techo como si fuese una liana y saltaban al agua como tarzán. El agua fría y los peces gato con sus bigotes melodeando por todos sitios. Este cenote fue uno el más económico, pues la entrada costaba solamente 15 pesos. 

Cuando nos saciamos pasamos las siguientes horas viendo esta bonita ciudad colonial con su colorida y bella plaza central, donde nos cayó otro chaparrón que capeamos tomando un helado y observando el ir y venir de la gente del lugar. Esta ciudad transmite una sensación de tranquilidad admirable además de ser muy limpia. Tiene una emisora conocida en la zona llamada La Poderosa de Oriente donde emiten canciones muy graciosas de artistas nacionales mexicanos como "El Pulpo

Alfredo y sus teclados" y "Hugo Ruiz" que nos hicieron reír mucho mientras conducíamos. Finalizada la tormenta salimos hacia nuestro hotel y de camino paramos en puesto a tomarnos unos cocos fríos con pajita que estaban muy dulces por 20 pesos cada uno. La cena fue muy light en un local de carretera y tras tardar más de lo normal en llegar al hotel por ir despacio disfrutando de la frescura que sigue a la tormenta, llegamos ya de noche y para no perder la costumbre nos acostamos a las 9, no sin antes poner la mosquitera a la cama porque íbamos cosidos de alguna especie de mosquitos inapreciables pero que nos avasallaban. El día de hoy había sido duro pero muy enriquecedor culturalmente con todo lo que habíamos visto. Estábamos encantados de todo lo visto en Yucatán hasta el momento y tranquilos de ver que casi nunca las cosas son como las pintan, refiriéndonos al tema de la inseguridad que tanto miedo nos habían metido desde España.

2 comentarios:

  1. impresionantes fotos.... impresionante experiencia.

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  2. ¡Hola Antonio!
    Me das mucha envidia "sana" con estas entradas de tu viaje a Riviera Maya. La luz, la sinfonía de color de sus paisajes, la naturalidad de sus gentes, y tu relato consiguen que mi mente se acerque de forma casi real a ese impresionante escenario, como si ya hubiera viajado a este bello lugar. ¡Bravo!.
    Saludos
    Tomás

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