Cuando salimos era aún temprano y decidimos que visitaríamos Punta Laguna, a unos 21 kms de donde nos encontrábamos. Una vez en el minúsculo pueblo junto a la carretera vimos una zona de aparcamiento y lo que parecía un bar y una cabaña, que nada indicaba que ahí podían ofrecer nada interesante que ver. En la cabaña nos ofrecieron varias opciones como kayak, tirolina, vista de monos salvajes, baño en laguna y ceremonia con el chamán del pueblo. Nosotros elegimos la ceremonia, los monos y la laguna. Andamos junto al guía unos metros y en una especie de altar un señor que hablaba en lengua maya nos ofreció un ritual y nos dio de beber en un coco una bebida que
extraen de un arbol de la zona. A continuación el guía nos introdujo en el corazón de la jungla y gritaba como los monos y a los pocos minutos empezaron a escucharse las ramas de los árboles moverse y comenzaron a aparecer algunos de estos animales sobre nosotros. Tras tomar fotografías nos dirigió hacia la laguna, donde la vista que nos ofrecía nos dejó sin palabras. Las nubes se reflejaban en el agua, cuya temperatura era alta y el baño allí fue una de las mejores sensaciones del viaje. Cuando nos saciamos de bañarnos el guía nos llevó hasta el estacionamiento y nos ofreció la opción de comer en el restaurante del pueblo que estaba allí mismo y aceptamos.
Fue una comida excelente. El plato era pollo, aguacate, guacamole y arroz. De las mejores comidas y más económicas. El trato recibido del dueño y camarero Enrique y su mujer Blanca junto con sus hijos fue extraordinario. El resto de tarde lo pasamos relajados en la piscina de nuestro hotel y disfrutamos de su humilde hamaca. También aprovechamos que funcionaba Internet esa tarde para comunicarnos con amigos y familia, ya que por una tromba de agua había dejado de funcionar hasta ese momento.
DÍA 6 El día siguiente nos levantamos con ganas de playa y relax, y que mejores playas que las de Tulum, así que recorrimos los 21.5 kms que nos separaban de Tulum y una vez allí cogimos el camino que va hacia Punta Allen y fuimos parando en algunas playas que íbamos viendo por el camino. En esta zona la mayoría de entradas a la playa son privadas, bien por hoteles, cabañas o particulares, pero al final encuentras accesos libres por algún sitio y disfrutar de playas de ensueño con unos paisajes únicos. Como no está permitida la electricidad en esta zona, se abastecen de pequeños molinos eólicos y generadores. El camino por el que íbamos pasando termina a 50 kms en el
pueblo de Punta Allen, pasando por toda la maravillosa reserva de Sian Ka'an, pero nos informan llegar hasta allí es complicado con nuestro vehículo por las malas condiciones del camino. El azul turquesa del mar y todos los rincones que íbamos encontrando nos hicieron que se pasase la mañana volando. Vimos incluso un complejo de cabañas totalmente ecológicas cuya clientela era la de grupos de practicantes de yoga, con una playa frente al complejo que seducía la vista.
Tras comer en Tulum pueblo y dar una vuelta para conocerlo decidimos coger la carretera de Tulum-Cobá que nos lleva al hotel y a los 3 km bañarnos en el Gran Cenote, que con sus 100 pesos por la entrada resultó ser el más caro de todos los que visitamos. Este cenote es excelente para hacer esnorquel o buceo. El agua es muy fría y lo que lo hace peculiar son sus formas cavernosas y estalagmitas interiores. De camino al hotel paramos a tomarnos unos cocos en Macario Gómez y
descubrimos el restaurante familiar "La Cachimba", regentado por el amigo Jorge Sarabia y familia, al que volver a cenar más tarde, y como no, resultó ser maravilloso el trato, la cena, la música y el precio. Es por todos estos pequeños lugares por lo que no decidimos ir a ningún "todo incluido"y elegimos la opción de integrarnos con las personas y el día a día de un país que estaba resultando ser más fantástico de lo que nos habríamos imaginado nunca.
DÍA 7 Hoy era el día de la despedida en el que habíamos dormido durante cinco noches y salíamos en dirección a Playa del Carmen. Tras despedirnos de nuestro amigo José, amable trabajador del hotel, salimos hacia este famoso destino turístico de la costa quintanaroense. El ambiente aquí era ya muy distinto y aunque era caribeño igualmente, ya se notaba el ritmo más acelerado de la vida de una ciudad visitada por diez millones de visitantes al año. Hoy nos entregábamos nuestro vehículo rentado ya que decidimos no tenerlo para estar en este ultimo destino. Nuestro hotel estaba en la calle 2 y junto a la comercial y conocida 5ª Avenida, donde cientos de comercios de todo tipo están disponible para los turistas. Es una avenida peatonal donde puedes caminar algún kilómetro y no
dejar de ver tiendas de souvenirs, bares, masajes, cambio de moneda..., TODO lo que busques, eso sí, siempre a un precio superior que si lo buscas en calles más alejadas. Aquí conocimos al amigo Kike que nos dio unos cuantos consejos y nos contó la experiencia de su estancia caribeña. Nos enseñó un local donde preparan comidas españolas llamado "Las cazuelas de España" y algunos consejillos más que aplicamos y aplicaremos el día que volvamos. También encontramos a la amiga Marta y su marido Mario, quien amablemente nos hizo una lista improvisada pero muy útil de sitios para comer.
DÍA 9 Este día lo pasamos disfrutando de las playas y del ambiente. El viaje llegaba a su recta final y para hoy habíamos decidido tirárnoslo a la bartola en la playa y tomando el sol tranquilamente, disfrutando del buen tiempo, durmiendo la siesta y sin ir a ningún sitio. En un principio queríamos ir a la isla de Cozumel pero nos dijeron que es muy comercial y nos íbamos a encontrar las mismas playas que aquí y el mismo ambiente de la 5ª Avenida, a excepción de si buceábamos que entonces sí que merecía la penar ver su barrera de coral.
DÍA 10 Y el último día antes de partir fue un pueblecito llamado Puerto Morelos lo que visitamos, conocido por su antiguo faro torcido por la acción de una tormenta tropical. Fuimos en bus y luego un taxi nos acercó al mismo pueblo ya que el bus te dejaba en el cruce de la carretera que va hacia Cancún. Puerto Morelos es un pequeño y tranquilo pueblo de pescadores pero que evidentemente vive del turismo. Fue maravilloso para nosotros tener una playa preciosa para nosotros solos ya que el agobio que pueda haber de Playa del Carmen aquí no existe. Sólamente dos improvisadas carpas donde una señora ofrecía masajes a los únicos bañistas que habíamos. Fue una visita agradable y un baño exquisito en una playa para nosotros solos¡¡¡
Esta noche era la última y tiramos la casa por la ventana cenando en la 5ª y, aunque cansados, sabíamos que aunque sucede en todo los viajes, la experiencia de este año nos marcaría para siempre. La cultura, la gente, la forma de vida, el día a día, el ambiente, los sabores, olores, paisajes, los antiguos escarabajos y sobre todo la cara y la humildad de estos niños no las olvidaremos jamás, al menos mientras decidamos volver.
En este año me ha despertado un especial interés por conocer mas acerca del mundo maya.
ResponderEliminarGracias por el articulo, les dejo mi sitio web por si acaso quieren visitarlo http://hotelessanpedrosula.com/
Hola, este es uno de mis sueños con relacion a las vacaciones. La ribera Maya, espero que no muy lejano pueda hacerlo realidad.
ResponderEliminarDe momento me conformo con la Costa Brava que tampoco esta nada mal.
Me ha gustado mucho est blog, bien esplicado y buenas fotos. Si quieres podeis mirar mi blog o la web http://www.costabravabeaches.com
Madre mía. Qué bonito se siente todo, las ruinas de Cobá con esas vistas, la laguna, los monos, Tulum... no sabia que no había electricidad allí.
ResponderEliminarCada vez con más ganas de visitar esa zona!
Saludotes!
Hola! No conocía tu blog y esta entrada sobre la Riviera Maya me ha dejado buen sabor de boca. Por las fotos intuyo que el lugar debe ser paradisíaco. Gracias por compartir tus experiencias. Yo también tengo un blog de viajes y espero que en algún momento puedas pasar a visitarlo :-) http://www.turiscurioseando.com
ResponderEliminarTengo muchas ganas de México, de recorrerlo en bus, una de las cosas que más me gusta de viajar es mezclarme con la gente, aunque a veces es imposible huir del todo de esos lugares tan turísticos, que también tienen su atractivo, eeehh!! y encima de ayudan a comparar y ver las diferencias del país.
ResponderEliminarUn saludo.